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Por: Leonardo Enrique Cárdenas Barreto*
Hace poco escuché en un conferencista internacional una situación hipotética que me cayó muy en gracia, a propósito de la reflexión de este mes: “si un hombre medieval pudiera viajar en el tiempo hacia nuestros días, los únicos dos lugares en los que se sentiría en casa sería en una iglesia y en un colegio, organizaciones siempre estáticas en el tiempo (….) En el caso del colegio, la ciencia no varía: mesas, estudiantes y un docente”
Le hallo lógica, aunque yo agregaría a este ejercicio hipotético una fecha de caducidad en el caso de las instituciones educativas: el año 2.000. Después de ello este aventurero del pasado solo podría reconocerles por los nombres, ya que se encontraría con niños y jóvenes atrapados por una gran “Red” intangible y omnipresente a la que llaman mundo y un lenguaje incomprensible para él que explotaría sus sentidos, cargado de símbolos y visiones denominados multimedia y articulados por unas llamadas herramientas tecnológicas convergentes.
Y me temo que los únicos lugares de su viaje donde encontraría algo de tranquilidad frente a semejantes cambios, sería, desafortunadamente, en la mayoría de oficinas de profesores y directivas de este tipo de organizaciones, quienes aún añoran las viejas costumbres y para los que esos nuevos “habitantes estudiantiles” les resultan tan ajenos como para el viajero en el tiempo.
De este modo, la Marca Educativa moderna se enfrenta hoy por hoy, quizás, a los cambios más drásticos desde siempre. Expuestas a un nuevo mercado -de reglas disímiles-, una ola tecnológica que amenaza a todo el que no la entienda, un estudiante comunicacionalmente cada vez más lejano al docente y un sector educativo que grita, sin saberlo, por auxilio inmediato al no entender las nuevas reglas de su entorno e intorno.
Los nativos digitales y la Marca Educativa
Nuestros estudiantes tienen un ADN distinto a nosotros. Interactúan entre sí y con el mundo de modos y formas que apenas entendemos…y utilizamos, por qué no. Ellos nacieron con el “ON” de fábrica, mientras nosotros intentamos, en la medida de nuestras posibilidades, ponernos en estado “semi- ON”.
Aun así, nos preguntamos qué estamos haciendo mal en nuestro proceso pedagógico, inventando y reinventando día a día el buen oficio de la enseñanza con la única intención de lograr lo básico, enseñar verdaderamente y más allá de lo que arrojan los exámenes públicos obligatorios.
Pero el principal problema radica en este asunto. ¿Cómo gestionar, pedagógicamente hablando, a nuestros Nativos Digitales si mi capital humano docente apenas si usa una plataforma convencional de correo electrónico? ¿Cómo entenderme con mis estudiantes si no hablo su lenguaje? ¿Cómo enseñar sin comunicación asertiva? ¿Cómo, cómo y cómo (……)?
El E-learning es más que una plataforma educativa virtual, mas no lo entendemos. Es una cultura, un modo de comenzar a ver el mundo y a interactuar con él. No es porque no queramos, sino por defecto de fábrica; nuestro ADN, sencillamente no se basa en “Clics”. Habremos de hacer algo.
El docente y su nuevo rol en la organización
Siguiendo con el ejercicio hipotético, el papel del docente también ha variado y es el que mayores retos tiene. Antes, ensimismado en conocimiento, su canal natural de comunicación era el aula. De este modo, el aula era el canal, el libro la herramienta y su voz la motivación intelectual y de carácter unidireccional.
Ahora, el docente es un comunicador y multiplicador de convergencia educativa. Que motiva el aprendizaje basado en esta premisa. Capaz éste de educar y entenderse con sus Nativos digitales tanto en el aula como en las redes sociales y cuanta herramienta tecnológica, tanto física como intangiblemente. Capaz de hacer del mundo su aula natural.
Solo así, nuestros docentes serán los principales promotores de la Marca educativa. Un profesor que no solamente enseña, sino que enamora vendiendo naturalmente nuestro proyecto educativo utilizando los canales y modos de nuestros nuevos públicos. El mejor vendedor.
El Marketing Educativo y la nueva estrategia
Así, Nativos digitales y capital humano docente son las fuentes de una organización Educativa orientada al mercado. El entendimiento de esto nos permitirá adecuarnos, aprender y crecer.
Por eso, la nueva organización Educativa no teme a lo que no entiende, sino que se adapta y evoluciona. Cae en cuenta que los estudiantes actuales son distintos y que requiere, con suma prioridad, tener un capital humano dispuesto a atender estos retos. La Marca Educativa de hoy más que un departamento de Comunicación requiere una comunidad de personas que hablen el lenguaje de la modernidad, sin perder de vista sus objetivos claros de enseñanza y entendiendo que la tecnología y la convergencia llegaron para quedarse y desarrollarse a un ritmo acelerado.
De nosotros, y solo de nosotros, dependerá hacer de esto una oportunidad más que una debilidad que nos lleve al fracaso del proyecto educativo.
Experto y asesor en Mercadeo y Branding de Instituciones Educativas nacionales e Internacionales*